
Delantero frustrado que sólo resultó goleador jugando con los niños pequeños de la cuadra. Lector de sección de deportes de los periódicos y oyente de radio futbolera. Coleccionista de cuentos que tengan como protagonistas a la pelota y a quienes luchan por conquistarla. Llanero de cuna, pero feligrés del equipo rojo de Cali. Radicado en Brasil dónde vive una segunda luna de miel con el balompié: el matrimonio con el Flamengo (“O mais querido do Brasil”). Sociólogo por necesidad y Magister en antropología por vocación. Actualmente estudiando un doctorado en Rio de Janeiro; argumento que es pretexto para devorar fútbol por montones y estar en la fiesta de la Copa Mundo de Brasil 2014. Puedes seguirme en @quitiman
Admitámoslo: el fútbol colombiano es una mentira. Una mera ilusión. Una promesa incumplida. Es pesadilla en la medida que es sueño inacabado. Y no crean que no me duele aceptar eso. Escribirlo aquí costó más: ponerlo en letras de molde y publicarlo equivale casi a una nota de suicidio. Es harakiri -o autogol para decirlo […]
Admitámoslo: el fútbol colombiano es una mentira. Una mera ilusión. Una promesa incumplida. Es pesadilla en la medida que es sueño inacabado. Y no crean que no me duele aceptar eso. Escribirlo aquí costó más: ponerlo en letras de molde y publicarlo equivale casi a una nota de suicidio. Es harakiri -o autogol para decirlo […]
Admitámoslo: el fútbol colombiano es una mentira. Una mera ilusión. Una promesa incumplida. Es pesadilla en la medida que es sueño inacabado. Y no crean que no me duele aceptar eso. Escribirlo aquí costó más: ponerlo en letras de molde y publicarlo equivale casi a una nota de suicidio. Es harakiri -o autogol para decirlo […]
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payaso, por eso no dio para más!!
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