Decir que no esperábamos que Junior perdiera frente a Tolima es engañarnos, hace rato el equipo dirigido por Alexis García viene jugando mal, así los últimos resultados digan lo contrario. No podíamos esperar ganar todos los partidos con jugadas aisladas o dependiendo de individualidades y no como producto de un juego colectivo y ordenado.
En cuanto a resultados, el equipo tiburón venía mostrando cierta mejoría, pues había logrado sumar 16 puntos de 18 posibles; pero no nos digamos mentiras, ganarle de visitante al colero (Quindío), y hacer lo propio en casa frente a Itagüí, Patriotas y Alianza Petrolera no debe ser motivo de orgullo, si no una obligación. Los mejores partidos de Junior en esta última parte del torneo fueron en Cúcuta, enfrentando a un conjunto rojinegro que venía de dos derrotas consecutivas, y frente a Deportivo Cali, que lleva un mes sin saber lo que es ganar en Liga Postobón.
Ver a Junior ha dejado de ser un espectáculo donde se disfruta de los noventa minutos, pues últimamente terminamos los partidos cruzando los dedos y rogándole al árbitro para que dé el pitazo final y por fin poder celebrar un resultado positivo. Únicamente en la primera fecha de la Liga, cuando el club currambero recibió a Envigado, y hace tres semanas frente a Patriotas (equipo que aún no sabe lo que es ganar en la presente competición), el conjunto rojiblanco ha logrado ganar con más de un gol de diferencia.
Por otro lado, sigo sin entender ¿por qué el ‘Maestro’ Alexis insiste en jugar con tres recuperadores? Cuando lo hace, casi siempre termina recomponiendo su módulo táctico, sacando a un hombre de contención para meter uno de ataque. Si bien Jossymar Gómez cumple la función de ir y volver, nunca será lo mismo tener por pasajes del partido a un improvisado acompañante de Cardona, que a uno que permanentemente ocupe esa posición.
Ahora bien, un equipo grande como Junior, acostumbrado siempre a pelear títulos, no debería jugar con tantas precauciones defensivas y menos cuando el partido es en condición de local, donde históricamente ha sido casi invencible. Jugar con tres recuperadores significa tener ocho hombres de carácter defensivo (el arquero, cuatro defensores y los tres volantes mencionados) y sólo tres ofensivos (un volante creativo y dos delanteros). Aún así, observamos cómo nuestros rivales nos hacen daño, incluso por el medio, zona que en teoría debería estar poblada por varios jugadores. Es triste ver a un Junior, que aún comenzando partidos abuse del pelotazo, evidenciando así que no tiene una idea clara de juego.
Quedan nueve puntos por disputar y Junior sigue dependiendo de sus propios resultados, así que mientas las posibilidades se mantengan intactas, debemos seguir luchando. En caso de clasificar, hay muchas cosas por mejorar, el fútbol mostrado por el equipo de Alexis es muy pobre y está muy distante de ser aquel fútbol alegre que le gusta al exigente hincha barranquillero.
Muchas gracias a todos por leer.
Hasta pronto.
Miguel Elías Pumarejo Sánchez
En Twitter: @MiguePumarejo
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